A parte de la evidente pasión que sentimos por ellas… 

 

El culto a la madre es una tradición que se remonta prácticamente a los orígenes de la civilización. Egipcios, griegos, romanos…, todas las grandes culturas establecieron deidades que exalzaban los valores de la maternidad y exigían cultos y celebraciones de gran relevancia social, pero, ¿nunca te has preguntado por qué se celebra en esta efeméride tal cual la conocemos hoy?

El origen del actual festejo del Día de la Madre se remonta a finales del siglo XIX cuando Julia War, una destacada pacifista y activista feminista norteamericana, propuso la figura de las madres como símbolo universal de la paz, algo que dejó patente en su famosa “Proclama del Día de la Madre».

 

Proclama del Día de la Madre

 

«En nombre de la maternidad y la humanidad, les pido solemnemente que sea designado un congreso general de mujeres, sin importar nacionalidad, y que se lleve a cabo en algún lugar que resulte conveniente, a la brevedad posible, para promover la alianza de diferentes nacionalidades, el arreglo amistoso de cuestiones internacionales y la gran causa universal de la paz.”

Fue entonces cuando el Presidente Woodrow Wilson en 1914, proclamó un día de fiesta nacional para ellas, que coincidiría con el segundo domingo de mayo, como “una expresión pública de nuestro amor y reverencia hacia todas las madres”. Tras esto, cada país estableció un día al año para celebrarlo, en el caso de España, se optó por el primer domingo de mayo.

«¡Levántense, mujeres de hoy! ¡Levántense todas las que tienen corazones, ya sea su bautismo de agua o de lágrimas! Digan con firmeza: ‘No permitiremos que grandes asuntos sean decididos por agencias irrelevantes. Nuestros maridos no regresarán a nosotras apestando a matanzas, en busca de caricias y aplausos.

No se llevarán a nuestros hijos para que desaprendan todo lo que hemos podido enseñarles acerca de la caridad, la compasión y la paciencia. Nosotras, mujeres de un país, tendremos demasiada compasión hacia aquellas de otro país para permitir que nuestros hijos se entrenen para herir a los suyos. 

Desde el seno de la tierra devastada, una voz se alza con la nuestra. Dice ¡Desarma! ¡Desarma! La espada del asesinato no es la balanza de la justicia. La sangre no limpia el deshonor, ni la violencia es señal de posesión.

Así como los hombres a menudo han dejado arado y yunque por el llamamiento a la guerra, que las mujeres ya dejen todo lo que queda de su hogar para un día grande y serio de consejo. Que se reúnan primeramente, como mujeres, para conmemorar y llorar por los muertos. Que se aconsejen solemnemente de la manera en la que la gran familia humana pueda vivir en paz, cada uno llevando en su tiempo la impresión sagrada, no de César, sino de Dios.”

En CreatuJoya queremos festejar este día como se merece, por eso cada año creamos nuevas piezas personalizadas para demostrarle, de la manera más emotiva, todo lo que significan.

Hazle sentir única y especial porque lo es; demuéstrale lo que sientes.